sábado, 25 de marzo de 2017

La visión de Goya en una crítica a la Guerra de la Independencia

Los "desastres de la guerra" son 82 grabados que están divididos en tres partes y fueron realizados por Goya en una crítica a la Guerra de la Independencia y sus consecuencias y con una intención puramente expresiva.
En la primera parte -estampas 1 a 47- muestra crudamente la violencia y brutalidad de la Guerra. Goya únicamente toma partido de las víctimas, representa lo que ve: la visión independiente hacia la Guerra con la muerte siempre presente. Se puede observar el terror en los rostros y los ojos de la gente. Desarrolla, también, las distintas formas de matar y torturar que tiene el hombre (como en el grabado 36, en el que aparece un hombre ahorcado de un árbol mientras un rival le observa impasible).

A partir la estampa 48 hasta la 64 pasa a representar el hambre y la miseria en Madrid. Critica a la sociedad que no padece estas fatídicas consecuencias; como en el grabado Clamores en vano donde quiere representar el comportamiento humano insolidario, abusivo e ignorante; o en Madre infeliz! donde nos muestra, con gran expresividad, la desolación de una niña llorando al observar cómo se llevan el cadáver de su madre.

En las estampas 65 a 82 evoluciona a imágenes simbólicas tras el regreso de Fernando VII y el periodo absolutista; son los llamados Caprichos enfáticos. En este conjunto abunda la crítica política e ideológica que no puede hacer directamente mostrándola mediante alegorías animales. Aparecen diablos, vampiros  dictando leyes en contra de la población (Contra el bien general).En la estampa Nada. Ello dirá. aparece un esqueleto escribiendo en una hoja de papel "nada", pudiendo interpretarlo como que todos los desastres vividos en la guerra no han servido para nada porque sigue habiendo violencia e injusticia.




La carga de los mamelucos del 2 de mayo refleja la ira y el odio popular contra el invasor francés. Lo que más llama la atención es el mameluco muerto siendo apuñalado por un sublevado español; y las expresiones aterrorizadas y conscientes de su final de las caras de los soldados y sus caballos. Goya quiere representar la violencia y deshumanización de la Guerra utilizando rápidas pinceladas.


En los fusilamientos del 3 de mayo continua en su línea expresionista, aparecen en la izquierda los ya muertos y los que van a ser fusilados y a la derecha el ejército francés ejecutando a los españoles por el levantamiento del día anterior. Estos verdugos no muestran su rostro, son como frías maquinas de matar, en representación de la represión del ejercito de Napoleón durante la Guerra de la Independencia Española. Así mismo, las víctimas actúan de manera diferente, algunos parecen resignados a la muerte, mientras que otros reflejan angustia, terror y tristeza por la fatalidad de la guerra, y unos últimos muestran orgullo, levantando el puño desafiando a los franceses.
Lo que Goya quiere demostrar con estos cuadros es la barbarie y crudeza que supone la Guerra mediante la sangre derramada, los muertos y la gran expresividad de los personajes.

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