domingo, 22 de enero de 2017

LIBERTAD DE IMPRENTA FRENTE A LA INQUISICIÓN



Lo que primero llama la atención del cuadro Auto de fe de la Inquisición de Francisco de Goya es la gran expresividad de los rostros, tanto de los reos que visten sacos de lana y capirotes en la cabeza y muestran con sumisión la humillación que supone estar allí; como del fraile que lee la sentencia; o el inquisidor que señala a los condenados. Además, salta a la vista los colores oscuros que utiliza para representar al público y a los eclesiásticos, frente a los tonos más luminosos en la vestimenta de los reos; centrando los focos de luz en la parte izquierda del cuadro -el púlpito-.
La Inquisición, desde el siglo XVIII, persiguió los desacuerdos ideológicos y políticos y los sectores más integristas la consideraban necesaria para salvaguardar la pureza de la religión e impedir la inmoralidad entre la población.
Actualmente, la Inquisición seguiría atacando la libertad religiosa, ideológica y política y además, arremetería sobre la libertad de expresión, la igualdad entre hombre y mujeres, el colectivo LGBT...
Hoy en día es la censura la que se encarga de suprimir y actuar sobre aquello que sobrepasa los limites de libertad de expresión y puede ser ofensivo para otras personas quebrantando sus derechos.
Si hoy en día no hubiese libertad de expresión ni de imprenta, la sociedad seria más retrógrada, no podríamos manifestar nuestra forma de pensar, ni pertenecer a otra religión, ni publicar aquello en lo que creemos. Sin embargo, aunque sí tengamos libertad de expresión en el presente, sigue habiendo rechazo por algunos grupos hacia las personas que expresan libremente su amor -y no es entre hombre y mujer-, hacia las personas de otras culturas y religiones, hacia la igualdad de género, etc. Así que, aunque hayamos avanzado bastante, aun tenemos que progresar más.

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