
Este mapa corresponde a Europa tras la Paz de Westfalia y la Paz de los Pirineos en el siglo XVII; es por tanto un mapa político.
En él, se muestran en naranja -Castilla, Nápoles, Cerdeña, Sicilia, Luxemburgo, el Franco Condado y Saboya- los territorios en Europa que mantuvieron los Austria españoles; en marrón claro -Provincias Unidas de Holanda- las posesiones perdidas tras la paz de Westfalia en 1648; en verde -Rosellón y Artois- los territorios perdidos en la paz de los Pirineos en 1659; y en morado -Tirol, Bohemia y Austria- el imperio que formaron los Habsburgo de Viena.
Estos tratados suceden a raíz de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), un conflicto de carácter religioso oponiendo a protestantes y católicos, a la vez que fue un enfrentamiento contra el dominio en Europa por los Habsburgo. Todo ello comienza con la rebelión de protestantes de Bohemia en el imperio de los Habsburgo austriacos, a quien presta ayuda España, y los derrotan en 1620. Más tarde, se unen a los protestantes de Alemania Dinamarca y Suecia, y los tercios españoles vuelven a derrotarlos.
Sin embargo, cuando Francia decide aliarse con los protestantes, los tercios españoles son abatidos en Rocroi (1643). Es por esto que los adversarios, agotados tras la larga guerra y con el centro de Europa devastada, firman los Tratados de Westfalia (1648) donde acuerdan que los intereses de los Estados predominan sobre los del antiguo Imperio Germánico. No es hasta la Paz de los Pirineos (1659) cuando cesa la guerra con Francia y la monarquía española le entrega los territorios del Norte de los Pirineos- Rosellón y la Cerdaña-.
Por lo tanto, para España estos tratados conllevan la decadencia en su monarquía puesto que tiene que reconocer la independencia de la República de Holanda, mientras que para Francia suponen convertirse en la potencia hegemónica de Europa. A pesar de todo esto, la Guerra de los Treinta Años deja una Europa devastada, consumida y sin apenas recursos.
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